
La tele dispara imagenes que reproducen el sistema y voces que le hacen eco; y no hay rincon en el mundo que ella no alcance. El planeta entero es un basto suburbio de Dallas. Nosotros comemos emociones importadas como si fueran salchichas en lata, mientras los jovenes, hijos de la televisión, entrenados para contemplar la vida en vez de hacerla, se encogen de hombros.
Galeano (El libro de los abrazos)