
El poema no existe si no puedo decirlo
susurrando a tu oído.
El poema no existe si no puedo escribirlo
en la desnudez de tu cuerpo.
El poema no existe si no estas tú ofreciendote entero
al desbordado apetito de mis manos.
Si tú no existes, no existe la poesía,
no existen las palabras, ni existe el adjetivo
que salvará tu nombre del olvido.
José Infante