El crimen es el espejo del orden, los delicuentes que pueblan las cárceles son pobres y casi siempre usan armas cortas y métodos caseros. Si no fuera por esos defectos de pobreza y artesanía, esos delincuentes de barrio bien podrian lucir coronas de reyes, galeras de caballeros, bonetes de obispos y sombreros de generales, y firmarían decretos de gobiernos , en vez de estampar la huella digital al pie de las confesiones.
E. Galeano